martes, 23 de septiembre de 2014

"Astillas de hueso: Memorias fragmentadas y Microficción"

Francisca Rodríguez A. Escritora y Psicóloga. 


Memorias fragmentadas y Microficción
(Francisca Rodríguez A.)

Para los regímenes totalitarios “todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria” (Todorov, 2000; pág 14).


“Astillas de hueso” es un libro de microcuentos que nos presenta las memorias vinculadas al trauma psicosocial de la única manera en que pueden ser transmitidas: a pedazos. En trozos. Fragmentadas.

La memoria colectiva es una representación del pasado construida en el presente y compartida por varias generaciones, que se elabora en la comunicación con los otros y que se encuentra enmarcada por un determinado contexto social. De esta manera, la construcción del pasado no está determinada de un modo irrevocable y cuando aparecen nuevos hechos que se relacionan con él, pueden surgir reinterpretaciones y cambios en las narrativas (Jelin, 2002).

Los aniversarios de hechos considerados significativos son algunos de los momentos que visibilizan la memoria, con la realización de conmemoraciones y manifestaciones (Jelin, 2002).

No es casualidad que nos hayamos reunido un 4 de septiembre para presentar “Astillas de Hueso”, la misma fecha en la que hace 44 años fue elegido Salvador Allende como presidente de la República. Tampoco es casualidad que la primera edición de este libro, del año 2013, fuese de circulación restringida y haya sido entregado de mano en mano, como una forma de conmemorar los 40 años del Golpe Militar en Chile, recordándonos también cómo circulaban entonces ciertos libros considerados tan peligrosos como las armas. E incluso más.

La memoria se torna crucial cuando se vincula a eventos traumáticos, como las situaciones de terrorismo de Estado. Una de las consecuencias de la represión política, es la instalación del trauma psicosocial, que deshumaniza “las relaciones sociales más fundamentales” (Martín-Baró, 1990, pp 16).

Cuando se utiliza la intimidación para gobernar, ya sea a través del discurso político de la autoridad o bien, por medio de acciones represivas hacia la población por parte del Estado, la representación colectiva que los miembros de la sociedad tienen de sí mismos y de dicha sociedad se ve afectada. Las relaciones sociales son invadidas por la desconfianza, el abuso de poder, la delación y la inestabilidad. La vida cotidiana se transforma ante la posibilidad de experimentar dolor y sufrimiento, así como la muerte propia y de otros cercanos (Lira y Castillo, 1991) y el silencio se impone como una obligación, al tener que callar para no ser víctima de violaciones a los derechos humanos.

Al ser de un horror tan inimaginable, el psiquismo no alcanza a simbolizar la experiencia y las palabras no facilitan su transmisión. La represión política se vuelve decisiva en cómo se construyen esas memorias, marcando aquello que se puede o no recordar, callar, olvidar o elaborar y emerge otro tipo de silencio, el que intenta evita la transmisión transgeneracional de los sufrimientos vividos, con el afán de mantener a los otros a salvo de esto (Jelin, 2002).

Aún así, la memoria no intencionada se filtra por los resquicios, o por “La grieta en el muro” tras un terremoto, como señala la escritora. Al estar cruzada por el silencio y ante la falta de una política de la memoria, su articulación se ve interrumpida. Existe una memoria disgregada y parcial, que obstaculiza que el recuerdo pueda circular libremente.


Astillas de la memoria

Este es un libro que conmueve, que estremece. Página a página, los microcuentos que conforman este libro van develando algunos de los fragmentos de la memoria.

En los textos “Fronteras del territorio” y “Ensacados” recrea algunas de las prácticas utilizadas para negar, distorsionar, encubrir y acallar el recuerdo, que van desde la tergiversación de la información y el monopolio de los medios de comunicación, hasta la forma más extrema de eliminación de la memoria: la de aniquilar de todas las maneras posibles a aquellos sujetos portadores de ésta.

Cada microrrelato evidencia una cuidadosa selección de palabras y frases que dan cuenta de la intención de la autora por rescatar elementos de nuestra memoria colectiva, como ocurre en el caso del texto “Fondeo”, en el que da cuenta del origen de una palabra y el cambio en su acepción, todas vinculadas con la violencia política. En el microcuento “Intrínsecamente inverosímil IV”, teje un discurso en el que integra frases de épocas más recientes, que recuerda a cierto senador de derecha que acuñó la frase de “inútiles subversivos”. Con el texto “Mano dura”, dan cuenta de los símbolos utilizados por la dictadura chilena como parte de los mecanismos de intimidación de la población.

En “Brigada azul” y “El príncipe” retrata, desde la perspectiva de los agresores, el desprecio por la vida humana y la negación del carácter humano del Otro, que es considerado un enemigo, característico de las situaciones de represión política y tortura.

La retraumatización se hace manifiesta cuando lo que plantean las versiones oficiales contrasta con las significaciones que circulan en la sociedad. Dicho contraste queda al desnudo en la serie de textos “Intrínsecamente inverosímil” y “Dictamen forense”.

En “Ley de amarre” y “Código de silencio”, la autora retrata la impunidad, que junto al silencio y el olvido, ejes centrales de las políticas post-dictaduras, han imposibilitado “la elaboración colectiva, haciendo que los efectos de la etapa del terror se mantuvieran activos hasta nuestros días” (Giorgi, 1995, en Scapusio, 2006, pp 16).  Así, el contexto de impunidad es el principal mecanismo de perpetuación del trauma en las nuevas generaciones, perturbando los procesos de duelo de la sociedad y la reparación de las víctimas de los regímenes totalitarios (Madariaga, 2003).

No obstante, “Astillas de hueso” también muestra algunos intentos tardíos por hacer justicia, como señala el texto “Patio 29” o “Sentencia”, que la describe dejando “huellas torcidas que no se borraban de la memoria”.

Si bien varios de los textos abordan la memoria reciente de nuestro país, la autora logra trenzar a lo largo del libro las memorias traumáticas pertenecientes a otros tiempos, como el texto “Cementerio 2” y “Tiro al blanco”; y las memorias de otros pueblos, como los mexicanos, guatemaltecos, rusos y griegos, entre otros.

Así vuelve a parecer “Lena”, la leona con la lengua cortada; “Los jinetes negros de Iván” y su semejanza con la caravana de la muerte; “Las cruces de Santiago de Atlitán” y el dolor de Guatemala; el miedo que provocaban los Kaibiles y su vinculación con la Escuela de las Américas y Estados Unidos.

Son varias las alusiones a la historia y cultura mexicanas, como con “Xipe totec, el desollado”, la plaza de Tlatelolco y ese 2 de octubre que no se olvida y “Tehuacanazo”. Cabe mencionar que la primera edición de este libro iba dentro de una bolsa de tela, emulando a los tlaquimilolli, que como es narrado en tres de los textos, eran los atados de huesos de sus antepasados que los mexicas cargaban en la espalda cada vez que se trasladaban, con la idea de que sus muertos les pertenecían y eran parte de su historia.

Este es un libro que logra integrar la memoria nacional con la memoria de otras naciones, mostrando un abanico en el que la historia de las violaciones a los derechos humanos emerge transversal a cualquier cultura. Es un texto que logra mostrar la universalidad de algunas situaciones, saliendo de la literalidad de la memoria e intencionando una memoria ejemplar, que sin negar la unicidad del hecho, se puede traducir en aspectos más generales, comparable a otras situaciones, destacando semejanzas y diferencias. Este es un libro que contribuye a que el pasado pase a ser una guía de acción para el futuro, mientras el recuerdo se transforma en un ejemplo generador de aprendizajes (Todorov, 2000).


Referencias

Aguilera, G. (2013) Astillas de hueso. Santiago de Chile: Ed. Sherezade.

Jelin, E. (2002). Los Trabajos de la Memoria. España: Ed. Siglo veintiuno.

Lira, E. y Castillo, M.I. (1991). Psicología de la amenaza política y del miedo. Santiago de Chile: Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos [ILAS]

Madariaga, C. (2003)  Daño transgeneracional en Chile. Apuntes para una conceptualización. Recuperado el 19 de Julio de 2006, de http://www.redsalud-ddhh.dm.cl/revistas/Danotransgeneracionalenchile.pdf

Martín-Baró, I. (1990) Introducción. En I. Martín-Baró (Ed.), Psicología social de la guerra: trauma y terapia. (pp 13-19). San Salvador, El Salvador: UCA Editores.

Scapusio, M. (2006) Transgeneracionalidad del daño y memoria. En Reflexión. Derechos Humanos y salud mental. Patio 29: Retorno de la incertidumbre (pp. 15-19). Nº 32, Julio 2006. Santiago de Chile: Ed. CINTRAS.


Todorov, T. (2000) Los abusos de la memoria. España: Ed. Paidós.

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